Vitaminas para la concentracion en Peru

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So estas buscando adquirir y/o comprar vitaminas para memoria y concentracion para adultos, jovenes o niños, aqui te dejaremos algunos alimentos y suplementos alimenticios para incrementar y  fortalecer tu cerebro.

Vitaminas para la concentracion en Peru

Se sabe por ejemplo que todos aquellos niños que no reciben una correcta nutrición pueden ir hasta tres cursos por debajo de su edad natural, que una dieta donde se primen las grasas saturadas aumenta la producción de unas proteínas amiloideas que promueven la aparición del Alzheimer… así pues es indispensable que tengamos en cuenta qué alimentos son los que tomamos diariamente, que reforcemos aquellos cuya composición es básica para enriquecer el buen funcionamiento neuronal, y que acompañemos todo esto con unos hábitos activos donde siempre esté presente la curiosidad, el interés por aprender y por iniciar proyectos nuevos.

Complementos nutricionales para estudiar

De los muchos nutrientes implicados en las funciones cerebrales conviene destacar, por su relevancia, los ácidos grasos omega-3, el fósforo, el hierro, el zinc, el yodo y la vitamina B12 y es por ello que se analizan de forma sucinta a continuación, aunque también se hace referencia, además de al café, a 28 sustancias o complementos habituales en las mochilas de los estudiantes.

De todos ellos es importante resaltar el papel, en nuestro entorno, de una vitamina y dos minerales. La deficiencia de vitamina B12, frecuente en mayores de 50 años o en vegetarianos, puede estar implicada en un deterioro de las funciones cognitivas. Más frecuente es la baja ingesta de yodo, que también puede alterar la capacidad de trabajo mental. Por este y otros muchos motivos se recomienda tomar sal yodada de forma habitual. Con menos de una cucharadita de sal yodada (2,5 gramos) se cubren las recomendaciones de ingesta de yodo de un adulto (unos 150 microgramos de yodo). Las recomendaciones para embarazadas y lactantes son más altas, por eso se aconseja que tomen un suplemento de yodo. La anemia por falta de hierro -o anemia ferropénica-, por último, causa problemas de concentración. La suplementación con hierro, en tal caso, debe quedar en manos del médico.

Omega-3 para la memoria

De entre los suplementos dietéticos más utilizados y más “de moda” destacan los que contienen ácidos grasos omega-3. Es, de hecho, el “producto natural” más utilizado por la población tanto adulta como infantil, según acaba de referir el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM).

Un tipo de ácido graso omega-3 abundante en el cerebro denominado DHA contribuye al mantenimiento de las funciones cerebrales según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, en sus siglas en inglés). De ahí que surjan hipótesis que propongan que a más ingesta de DHA, mayor rendimiento cerebral. Sin embargo, los estudios en humanos disponibles no muestran beneficios claros al respecto. Es decir, que el DHA sea necesario para la correcta función de las neuronas no equivale a decir que “a más, mejor”, como tampoco poner más gasolina en el coche se traduce en que vaya más rápido.

Existe otro “famoso” ácido graso omega-3 denominado EPA. La EFSA es clara al respecto: no apoya la capacidad de concentración, no mejora la capacidad de aprendizaje, no ayuda a calmarse, no mejora la atención y no ofrece descanso para la mente y el cuerpo, tal como puede comprobarse en este enlace. En suma, pese a que los ácidos grasos omega-3 contribuyen a la construcción de estructuras del cerebro, solo su deficiencia alterará el rendimiento académico. No obstante, no existen deficiencias de omega-3 en la población que resulten preocupantes para el rendimiento intelectual, razón por la cual no parece recomendable ni justificado que los estudiantes tomen esta clase de suplementos.

Fósforo para el cerebro

Si hay un mito dietético extendido con respecto a la nutrición y su papel en las capacidades cerebrales es el que implica al fósforo. Miles de páginas web (muchas de las cuales venden complementos de fósforo) atribuyen a este mineral supuestas mejoras relacionadas con la memoria o el aprendizaje. Pero que el fósforo participe en las señales nerviosas (lo cual es cierto) no permite denominarlo “el alimento del cerebro”. El fósforo es un nutriente presente en casi todos los alimentos y su deficiencia es rarísima. La EFSA no considera que existan ingestas inadecuadas de fósforo en la población europea que conduzcan a problemas relacionados con su papel en la función de las membranas celulares. Incuso determina que no está probado que los suplementos de fósforo reduzcan la fatiga o el cansancio en situaciones de deficiencia.

Vitamina B12 para estudiar

La deficiencia de vitamina B12 puede perjudicar al rendimiento intelectual. Es una situación frecuente en personas mayores de 50 años y es por ello, entre otros motivos, por lo que el Instituto de Medicina de Estados Unidos recomienda a partir de esta edad tomar suplementos de B12 o ingerir alimentos fortificados con dicha vitamina. Hay estudios que observan que la suplementación con B12 mejora las funciones cognitivas en personas mayores, algo que también puede suceder en jóvenes con deficiencias de la vitamina. En personas vegetarianas resulta trascendental tomar suplementos o alimentos enriquecidos con vitamina B12, tal y como señala una investigación publicada en febrero de 2013 en la revista Nutrition Reviews que estudió la relación entre vegetarianismo y deficiencia de B12.

Yodo para unas neuronas activas

El yodo contribuye a la función cognitiva y a una correcta actividad de las neuronas. Debido a que los trastornos por déficit de yodo (de entre los que se cuentan problemas relacionados con las funciones cerebrales) son bastante frecuentes en nuestro entorno, y como es difícil cubrir con la dieta las recomendaciones de ingesta de este nutriente (sobre todo durante el embarazo y la lactancia), las sociedades de endocrinología y nutrición españolas, además del Ministerio de Sanidad, insisten desde hace años en adoptar la sencilla medida de sustituir la sal normal (o marina) por sal yodada. En cualquier caso, tomar sal yodada o suplementos de yodo (que debe prescribir un profesional sanitario) no mejorará las funciones cerebrales si no existen carencias.

Hierro para la concentración

Se estima que del 2% al 5% de los adultos (en países desarrollados) sufre anemia por deficiencia de hierro, conocida como “anemia ferropénica”. Esta dolencia, entre otros síntomas, causa problemas de concentración. En tales casos, el rendimiento académico puede verse mermado, según confirma la EFSA. Conviene acudir al médico para que diagnostique la anemia y, en su caso, paute suplementos de hierro, tal y como se puede comprobar, por ejemplo, en esta guía desarrollada por la Sociedad Británica de Gastroenterología.

Zinc para las funciones cognitivas

El zinc es un micronutriente que también contribuye a una función cognitiva normal, según la EFSA. Pero, de nuevo, dicha contribución no es en absoluto la prueba de que los suplementos de zinc vayan a hacer que las notas mejoren. La EFSA considera que las evidencias científicas no establecen que existan ingestas inadecuadas de zinc en la población general de Europa que conduzcan a perjuicios en las funciones cognitivas. Es más, la ingesta de zinc por encima de ciertos límites, puede generar déficits en el estatus de cobre, un oligoelemento implicado en el sistema inmunitario, entre otras funciones.

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